Un dolor que aliviaba.

Era lo que me quedaba
Después de besos que nos desenfrenaban.
Mordidas que desgastaban
 a la madrugada.
Lo único que me llenaba
era un dolor.
Un dolor que amaba.
El dolor de esas mordidas.
El dolor de esos besos.
Ese dolor en mis labios, era un dolor placentero.
Era el dolor que me quedaba, cuando no tenía sus besos.

Era lo que me quedaba.
Un dolor que aliviaba. 

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